Litha

IMG_5229Durante el Solsticio de Verano o Litha celebramos La Gran Fiesta de Ra. Las hogueras que antaño ardían durante el solsticio  fueron trasladadas al día de San Juan, aún así, el significado purificador del fuego no se ha perdido. 
 
Según el mito, el dios Ra tomó forma humana y gobernó Egipto como el primer rey. Gracias a Él, la tierra era fértil y garantizaba abundantes cosechas, no había pobreza ni hambrunas e instauró leyes para garantizar el orden y la justicia siguiendo la Regla de Maat. Cuando dejó atrás su juventud y entró en la madurez un grupo de humanos se reveló en su contra para forzar la abdicación y elegir a un nuevo rey. Ra, sintiéndose traicionado, pidió a la Vaca Celeste que lo elevase hasta las estrellas, abandonando así a sus mortales hijos.
Ra pidió consejo a los otros dioses. ¿Qué debía hacer con esos vástagos subversivos que no respetaban los ciclos ni la vejez? Siguiendo el consejo del dios Nun, apoyado por los otros dioses, envió a su Ojo, su fiera hija Sekhmet, para que destruyera a los que habían conspirado en su contra. Así fue como la diosa, convertida en una formidable, terrible y poderosa leona, cumplió con la voluntad de su padre y diezmó, ebria de sangre, a los rebeldes. Pero Sekhmet entró en un frenesí imparable, y Ra, previendo la masacre que iba a acontecer, hizo preparar siete mil jarras de cerveza teñidas de rojo para que pareciera sangre. Sekhmet bebió el brebaje que hábilmente habían dispuesto en su camino, deleitándose en cada trago, hasta que finalmente el sueño la invadió por completo y la matanza cesó. Ra pidió a su hija que volviera a Él, puesto que era su Ojo, pero ahora ya no era Sekhmet, una vez apaciguada se había vuelto dulce y bajo esta nueva forma se la llamó Hathor. Así fue como Ra volvió de nuevo a Egipto para seguir gobernando a los que sí respetaban los ciclos y entendían la sabiduría que la madurez trae consigo.
 
En nuestra particular hoguera de Litha vemos el poder purificador de Sekhmet y el frenesí destructor que puede convertir un fuego controlado en un incendio, que no sólo arrasa lo que ya no sirve, sino que avanzando ciegamente siega la vida de forma cruel e indiscriminada. Ra nos regala el fuego purificador, y también la capacidad de dirigirlo adecuadamente para destruir solamente lo que ya no nos sirve y dejar intactos los frutos de nuestro aprendizaje. 
 
¡Feliz Litha! ¡Feliz Gran Fiesta de Ra!

Beltane

IMG_6139La fiesta de la Bella Reunión (heb en sekhen nefer) fue una celebración del antiguo Egipto en la que Hathor viajaba desde su templo en Dendera hasta el templo de Horus en Edfú para reunirse con él y celebrar su unión.

La sagrada imagen de oro de Hathor recorría 160 km desde su hogar hasta Edfú durante cuatro días. Cinco barcos más pequeños remolcaban la gran barca de Hathor por el río Nilo. No olvidemos que los egipcios “despertaban” las imágenes de sus dioses a través de ciertas ceremonias mágicas, así pues, no remolcaban una imagen, sino la propia Hathor o un Ba (manifestación) de la diosa. La barca de Hathor se llamaba Nebet Merit, que se puede traducir por “Señora del Amor” o “Señora Amada”. En otros barcos acompañantes se desplazaban los sacerdotes y sacerdotisas de Hathor.

La fiesta de su partida, en Dendera, era espléndida. En ella se reunían peregrinos dispuestos a seguir el recorrido de la diosa, incluyendo tanto a representantes de importantes ciudades como a devotos del pueblo llano. La primera parada se realizaba en Karnak, donde Hathor visitaba a la diosa Mut. Al segundo día Hathor se detenía en Per-Mer, donde se encontraba con la diosa Anukis. El tercer día lo pasaba en Nehen (Hieracómpolis) donde un Horus local se unía a su procesión y se convertía en su protector.

Al cuarto día, coincidiendo con la luna nueva, Horus de Edfú salía de su templo para ir al encuentro de su amada al norte de la ciudad, en un lugar llamado Wetjeset Hor, que significa “donde Horus se exalta” al reunirse con Hathor. Este lugar se consideraba el montículo primigenio, donde la creación se originó, y en él se había establecido un templo. Es aquí donde Hathor y Horus se encuentran, de su reunión emergerá la nueva vida, análoga a la creación primigenia. En Wetjeset Hor se ofrecen las primeras cosechas, que refuerzan el carácter de regeneración que acompaña a ambas divinidades.

Cuando la noche empieza a caer, Hathor y Horus se dirigen al gran templo de Edfú, donde los servidores de los dioses ya han preparado la cámara nupcial. Su entrada al templo va precedida por gritos de júbilo y aplausos de la multitud que los espera y acompaña. Esa misma noche se ofrece un esperado y gran banquete público para los asistentes y peregrinos.

Al día siguiente se celebraba el Festival de Behdet (Edfú), en el que los dioses salían del templo para “llegar a la presencia de Ra”, o sea, para ser bañados por los rayos solares. Luego, las divinidades se desplazaban en procesión a la necrópolis, donde era imprescindible presentar sus respetos a los difuntos que fundaron la ciudad y otorgarles la regeneración. Allí se sacrificaban animales de pelaje rojo, afirmando así el dominio de Horus sobre las Dos Tierras y sobre el dios pelirrojo Seth. Luego se celebraba “el pisar la tumba”, o sea, borrar las huellas que conducen a las secretas moradas de la eternidad para evitar el robo de los tesoros que acompañaban a los difuntos. Finalmente se liberaban cuatro gansos, simbolizando el poder de Horus sobre los cuatro puntos cardinales, sobre la totalidad de Egipto.

Así se iniciaban los catorce días festivos en honor a Hathor y Horus, que culminarían con la luna llena del mes de Mesore. Durante estos días se celebraban diferentes rituales mágicos públicos de execración, como la destrucción de hipopótamos de cera roja, el pisoteo de peces, el recuento de enemigos y su castigo… En el cuarto día, Hathor y Horus celebran el nacimiento de su hijo Ihy, el Señor de la Música, el Señor del Sistro. El resto de días festivos posiblemente se repetían las execraciones y se realizaban más rituales de regeneración en templos cercanos o para los emisarios representantes de las diferentes capitales de los nomos (distritos) egipcios.

Desde diferentes puntos de Egipto, llegaban ofrendas para Hathor y Horus, siendo las más apreciadas las primicias de la cosecha. Cada día se les ofrecía carne, aves, panes, abundante cerveza, leche, dátiles y todo tipo de pasteles dulces. Se realizaban muchos bailes y se cantaban muchas canciones para complacer a Hathor. Los textos del propio templo de Edfú explican que “el olor a mirra se olía a una milla de distancia, la ciudad estaba recubierta de fayenza, brillaba con natrón y estaba completamente adornada con guirnaldas de flores y hierbas frescas. Los jóvenes pasaban el día ebrios, los ciudadanos estaban contentos y las mujeres lucían hermosas, el regocijo se extendía por doquier. El sueño se evitaba hasta el amanecer.” Dentro del templo se celebraban rituales para la regeneración de la vida propiciada por la unión de Hathor y Horus, garantizando así la prosperidad de Egipto y las buenas cosechas un año más. Cuando los días festivos llegaban a su fin, Hathor abandonaba Edfú y volvía a su hogar en Dendera.

En el Isis Sothis Iseum celebramos la unión del dios y la diosa, bajo el aspecto de Horus y Hathor, en Beltane. La regeneración de la vida y las ofrendas de las primeras cosechas tienen un notable paralelismo con las fiestas de mayo, la celebración de la vida en el momento álgido de la primavera.

¡Feliz Beltane! ¡Feliz fiesta de la Bella Reunión!

Luna Llena

lunallenaiseum28229Los antiguos egipcios celebraban la luna llena, llamada Tepy-Semdet, viendo en ella la restauración del Ojo de Horus.

Según el mito, durante la contienda entre Horus y Seth por la sucesión al trono de Egipto, Horus le arrancó los testículos a Seth, y Seth le sacó el ojo izquierdo, asociado con la luna, a Horus. Thoth, el guardián de la luna, encuentra los fragmentos del ojo, los cuenta y los vuelve a unir. Ahora el ojo se llama Udjat, y Thoth se lo devuelve a Horus.

Durante la batalla entre Horus y Seth, entre la luz y la oscuridad, lo que le sucede al ojo de Horus representa las fases de la luna: cuando es fragmentado y arrojado al espacio exterior es la luna oscura, cuando Thoth lo restaura es la luna llena que trae consigo el regreso de Maat, el buen orden del universo.

Al mismo tiempo, la reconstrucción del ojo de Horus también simboliza la reconstrucción del cuerpo desmembrado de Osiris por Isis, Neftis y Anubis. De esta forma el Ojo Udjat quedó relacionado con la vida eterna, y era entregado a los reyes para asegurar su resurrección en la Duat. También servía de amuleto contra cualquier tipo de aprensión frente a un viaje para ver el camino claro por delante. 

El ojo izquierdo de Horus está asociado con la luna, portadora del rocío y los poderes secretos de la noche. Es el ojo sanado, y por lo tanto el ojo que sana, de ahí los dones curativos de la luna, especialmente de la luna llena. Durante el periodo greco-romano Isis fue asociada a la luna y la magia curativa por considerarse la responsable de la resurrección de Osiris. De la misma manera que Thoth restaura el ojo de Horus, Isis le devuelve la vida a Osiris.

La celebración de la luna llena se puede abordar desde los diferentes significados y perspectivas que los mitos nos ofrecen, todos con el denominador común de la sanación y la plenitud. En el Iseum hemos decidido dar prioridad a la magia curativa de Isis durante las lunas llenas, entregando  las peticiones a la diosa, consultando el oráculo, orando y meditando.

¡Feliz Luna Llena!

Samhain

En Samhain, durante la noche del 31 de octubre, celebramos Los Misterios de Osiris. En el antiguo Egipto tenían lugar entre el 12 y el 30 del mes de Khoiak. Los romanos conservaron esta fiesta, a la que llamaron Isia y la celebraron entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre.

En estas fechas la noche va ganando terreno al día, entramos en la parte más oscura del año. Caen las últimas hojas de los árboles. Los rebaños se refugian en el establo. Las temperaturas inician su descenso y en las montañas caen las primeras nevadas. La falta de luz hace que nuestra energía descienda, necesitamos ropa de abrigo y pasamos más horas en espacios cerrados. Lentamente y de forma natural entramos en una inevitable etapa de introspección y reflexión profundas.

En el Equinoccio de Primavera nos centramos en el mito de la primera muerte de Osiris. En esta fiesta recordamos todo el ciclo osiríaco, pero prestamos especial atención a la segunda muerte de Osiris. Según el mito, Seth encuentra el cuerpo del dios escondido entre las marismas del Nilo y lo corta en 14 trozos que dispersa por todo Egipto. Cuando Isis advierte lo sucedido pide ayuda a su hermana Neftis y a su sobrino Anubis para que la ayuden a encontrar los trozos de Osiris. Cuando por fin los tienen todos reunidos Anubis momifica el cuerpo del dios, y Isis y Neftis trabajan juntas para devolver a la vida a Osiris tejiendo hechizos con su fuerte magia. Pero cuando Osiris vuelve a la vida ya no es el vigoroso rey de Egipto, sino el poderoso señor del Más Allá, que los egipcios llamaban Duat.

Por este motivo en Samhain honramos a Osiris como señor del Más Allá. En esta festividad también honramos a nuestros antepasados, a los familiares queridos que ya se fueron y que nos siguen dando fuerzas desde el otro lado del velo. Mostramos respeto por los ancestros del lugar donde vivimos y también por los difuntos Maestros que nos ayudaron a encontrar nuestra luz interior.

¡Feliz Samhain!

Ostara

22d00-e.2bprimavera2b4Ostara se celebra durante el Equinoccio de Primavera, que normalmente sucede entre el 20 y el 22 de marzo. En esta fiesta damos la bienvenida a la primavera, la tierra despierta definitivamente de su letargo invernal y esto se refleja a través del mito del renacer de Osiris.

En este momento del año el color verde se impone. La savia asciende por los árboles que se llenan de hojas nuevas. Las plantas silvestres florecen y las abejas comienzan su labor polinizadora. El aumento de la temperatura y las horas de luz hace que muchos animales entren en celo. Los pájaros migratorios, como la golondrina, vuelven a nuestra tierra para criar. El calor del sol nos invita a pasar más tiempo fuera de casa, a disfrutar de la energía renovada, del inicio de una nueva etapa.

El mito del renacimiento de Osiris es el eje central de esta festividad. Osiris es el dios sacrificado que encarna los ciclos de la naturaleza. Se lo representa como un dios momificado sosteniendo un cayado y un mayal. Entre los diferentes significados de estos utensilios encontramos que el cayado podría tener su origen en los bastones de los pastores. El mayal es una herramienta que se utiliza para golpear los granos de cereal o las legumbres, separando el grano de la cáscara. Así pues, a través de este simbolismo, Osiris se muestra como el dios de la ganadería y de la agricultura. Cuando renace en primavera las labores ganaderas y agrícolas aumentan, los huertos se activan, las gallinas, ocas y demás aves domésticas ponen más huevos, los rebaños dejan definitivamente el corral y la actividad general se intensifica.

Según el mito, Osiris muere y renace dos veces. Durante el Equinoccio de Primavera nos centramos en la primera muerte de Osiris, cuando muere a manos de su hermano Seth que quería usurpar el trono de Egipto. Osiris, como señor de la ganadería y la agricultura, viajaba al extranjero para transmitir estos conocimientos a toda la humanidad. En uno de sus retornos a Egipto, Seth organizó una gran fiesta de bienvenida, y entre bromas y juegos consiguió que Osiris entrara en un sarcófago hecho a medida, donde lo encerró y tiró al Nilo para que se ahogara. Después de muchos periplos, Isis consiguió encontrar el sarcófago y revivir a Osiris a través de su poderosa magia. El hechizo duró poco tiempo, pero lograron concebir a Horus que nació nueve meses después, durante el Solsticio de Invierno.

En el Antiguo Egipto, durante las fiestas dedicadas a Osiris, los rituales incluían la elevación del Pilar Djet que representaba la vitalidad y la virilidad del dios, capaz de engendrar de nuevo la vida dentro del ciclo de la naturaleza. Gracias a la magia de Isis que lo devolvía a la vida, Osiris podía hacer reverdecer los campos y aumentar la salud y la fertilidad del ganado, garantizando así la prosperidad para su pueblo.

¡Feliz Equinoccio de Primavera!

Imbolc

IMG_6089Imbolc es la festividad que se celebra en la mitad del invierno, el 2 de febrero, cuando la luz del sol va en aumento. Su presencia se establece en el cielo de la misma manera que el dios Horus establece su reinado en la tierra.

Los almendros en flor anuncian la llegada del buen tiempo. La temperatura se eleva, la nieve y el hielo de las montañas se funden renovando el agua de los ríos y avivando las semillas dormidas bajo tierra. Los partos de las ovejas, las cabras y las vacas aumentan, y el excedente de leche se convierte en productos lácteos de todo tipo y en emblema de abundancia.

En esta festividad recordamos la contienda entre Horus y Seth, que termina cuando Horus es proclamado sucesor de Osiris y nuevo rey de Egipto. En Imbolc celebramos que Horus es entronizado y que reinará siguiendo la regla de Maat, garantizando que la luz de la armonía, la paz y la justicia iluminen al mundo. Es una fiesta de restauración y renovación, llena de esperanza y nuevas promesas.

La coronación del rey de Egipto se celebraba 70 días después de la muerte del antiguo faraón, pero también se realizaba simbólicamente al principio de cualquier evento importante como el cambio de las estaciones o la crecida del Nilo para representar el inicio de una nueva etapa. Como todos los rituales egipcios, la ceremonia empezaba por una purificación, después el rey recibía su título oficial compuesto de cinco nombres y con la Doble Corona en la cabeza se sentaba en dos tronos que representaban el Alto y el Bajo Egipto. Acto seguido se entrelazaba una guirnalda con papiros y lotos alrededor de una columna de madera, así los emblemas de las Dos Tierras protegerían al faraón. Después, el nuevo rey disparaba cuatro flechas en las cuatro direcciones para anunciar su dominio sobre todo Egipto. Por último el faraón debía correr alrededor de las murallas del palacio, que simbolizaban la frontera del país, afirmando una vez más su papel como regente y protector de las Dos Tierras.

A Horus también se lo identifica con la chispa divina en nuestro interior, la voz de la conciencia superior que habita nuestro corazón, y que demasiadas veces queda silenciada por el ruido del estrés y la vida cotidiana. En el Antiguo Egipto había una diosa poco conocida llamada Horet, el Horus femenino, relacionada con la diosa Hathor, pudiendo ser un aspecto de la misma. Normalmente los hombres se sienten más identificados con Horus y las mujeres con Horet, aunque no tiene porque ser forzosamente así. Otras personas sienten que su chispa divina se identifica mejor con otra divinidad. Aprovechemos esta fiesta para escuchar, para dar espacio y permitir que la luz y la voz de la divinidad interna nos inunde. Es un buen momento para renovar los lazos con nuestro verdadero Ser.

¡Feliz Imbolc!

Yule

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Durante el Solsticio de Invierno, que normalmente sucede entre el 20 y el 22 de diciembre, celebramos la festividad de Yule.

En la noche más larga del año, Isis trae la luz al mundo, nace el pequeño Horus, también llamado Harpócrates. En la obra De Isis et Osiris, Plutarco describe como los egipcios celebraban esta festividad. 

 Se dice que Isis, cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, se puso un amuleto protector en el sexto día de Phaophi, y que en el Solsticio de Invierno dio a luz a Harpócrates, imperfecto y nacido prematuramente, en medio de plantas que brotaban y florecían antes de su estación.

Esther Harding, analista junguiana, explica en su libro The Woman’s Mysteries:

En el solsticio de invierno, la diosa en forma de vaca dorada, cubierta por una tela negra, es llevada alrededor del santuario del difunto Osiris siete veces, representando la búsqueda de Isis en su viaje por el mundo llorando su muerte y buscando las partes mutiladas de su cuerpo. Plutarco menciona que la forma de ahuyentar a Tiphon (Seth) fue a través del uso del sistro de Isis. Tiphon es el anhelo que siempre dice “yo quiero”. Cuando caemos bajo este aspecto de nuestra naturaleza el flujo de la vida queda dañado y solo se encuentra la frustración. Nuestros deseos no pueden tomarse como la verdad absoluta, y deben adaptarse a las necesidades y los deseos de los que nos rodean o a las circunstancias del momento. Esto significa que uno no puede permanecer inmóvil o tomar una actitud inflexible. Bajo estos parámetros, las sacudidas (de la vida o el sistro) apartan la opresión de Typhon, y como Plutarco dice, la naturaleza que ha sido atada queda liberada por el movimiento que Isis trae.

Egipto era un país de grandes dimensiones y su religión tiene un largo recorrido histórico, y lo que en un lugar y un tiempo se celebraba con pleno sentido sagrado, en otro podía ser considerado profano. Para los seguidores de Isis que se ciñen a la realidad egipcia de los primeros tiempos, los anteriores textos pueden no ser muy inspiradores, mientras que para otros devotos serán la base de su práctica, como es nuestro caso, celebrando el nacimiento de Horus durante el Solsticio de Invierno.

No todos los textos egipcios antiguos consideran a Isis la madre de Horus. En los primeros tiempos, Hathor era su madre, cuyo nombre egipcio Hut-Hor o Het-Hert significa La Casa de Horus. Fue en el período tardío cuando Isis asumió la función de madre de Horus, y durante el reinado de los Ptolomeos cuando se presentó a Hathor como su esposa.

¡Feliz Solsticio de Invierno!