Samhain

En Samhain, durante la noche del 31 de octubre, celebramos Los Misterios de Osiris. En el antiguo Egipto tenían lugar entre el 12 y el 30 del mes de Khoiak. Los romanos conservaron esta fiesta, a la que llamaron Isia y la celebraron entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre.

En estas fechas la noche va ganando terreno al día, entramos en la parte más oscura del año. Caen las últimas hojas de los árboles. Los rebaños se refugian en el establo. Las temperaturas inician su descenso y en las montañas caen las primeras nevadas. La falta de luz hace que nuestra energía descienda, necesitamos ropa de abrigo y pasamos más horas en espacios cerrados. Lentamente y de forma natural entramos en una inevitable etapa de introspección y reflexión profundas.

En el Equinoccio de Primavera nos centramos en el mito de la primera muerte de Osiris. En esta fiesta recordamos todo el ciclo osiríaco, pero prestamos especial atención a la segunda muerte de Osiris. Según el mito, Seth encuentra el cuerpo del dios escondido entre las marismas del Nilo y lo corta en 14 trozos que dispersa por todo Egipto. Cuando Isis advierte lo sucedido pide ayuda a su hermana Neftis y a su sobrino Anubis para que la ayuden a encontrar los trozos de Osiris. Cuando por fin los tienen todos reunidos Anubis momifica el cuerpo del dios, y Isis y Neftis trabajan juntas para devolver a la vida a Osiris tejiendo hechizos con su fuerte magia. Pero cuando Osiris vuelve a la vida ya no es el vigoroso rey de Egipto, sino el poderoso señor del Más Allá, que los egipcios llamaban Duat.

Por este motivo en Samhain honramos a Osiris como señor del Más Allá. En esta festividad también honramos a nuestros antepasados, a los familiares queridos que ya se fueron y que nos siguen dando fuerzas desde el otro lado del velo. Mostramos respeto por los ancestros del lugar donde vivimos y también por los difuntos Maestros que nos ayudaron a encontrar nuestra luz interior.

¡Feliz Samhain!