Wep Ronpet

Celebrar los cinco días epagomenales del antiguo calendario egipcio tiende un puente entre el pasado y el presente. Cada día preparamos un altar para el dios correspondiente, celebrando su nacimiento, pidiendo sus bendiciones, realizando ofrendas, oraciones y meditaciones. Son días en los que intentamos apartarnos todo lo posible de la vida mundana, buscando tiempo para el recogimiento y el encuentro con lo sagrado. 
 
En el primer día epagomenal celebramos el nacimiento de Osiris. Dispusimos velas de color verde, el color de la vida vegetativa, puesto que él fue un dios muy vinculado a la agricultura en los márgenes del río Nilo. Hojas de vid y trigo por ser sus cultivos más representativos. En el cuenco tierra negra y fértil coronada con resina de pino, uno de sus árboles sagrados, y en el centro una piedra luna por ser un dios lunar, aventurina representando su potestad sobre la vida y ónix negro para su potestad sobre la muerte. Ofrendamos pan hecho en casa junto con vino tinto, agua y cerveza.
 
 
En el segundo día celebramos el nacimiento de Horus el Viejo, disponiendo velas anaranjadas por ser el color de la puesta de sol que nosotros asociamos a este dios. Detrás de él laurel para la victoria y por su asociación solar. Como ofrenda naranjas y vodka. Acompañando el conjunto incienso de olíbano, canela y pétalos de caléndula, todo con connotaciones muy solares y cálidas.
El tercer día honramos el nacimiento de Seth, disponiendo velas rojas como su cabello y su fogosidad. Detrás de él lentisco y claveles rojos, asociados al dios según nuestra propia UPG (unverified personal gnosis). Ofrendamos whisky, también llamado agua de vida o de fuego, y agua pura y cristalina en memoria de los oasis ocultos en el desierto que él regenta. Completan el conjunto la manzana, raíz de jengibre, granos de café e incienso de sangre de draco. 
 
El cuarto día honramos el nacimiento de nuestra madre espiritual Isis con velas azules, el mismo color que el lapislázuli, su piedra favorita. Dispusimos flores blancas de lirio en sustitución de los tradicionales lotos que no crecen en nuestra zona. Detrás de la diosa hojas de almendro, uno de sus árboles sagrados. Delante de ella una vela en su palmatoria en forma de loto azul. Entregamos ofrendas de almendras, limones, agua, incienso de mirra y leche.
El último día epagomenal lo dedicamos a celebrar el nacimiento de Neftis. Dispusimos velas de color lila, porque es el color de la transmutación, y ella es para nosotros una diosa muy poderosa en este aspecto. Según nuestra propia UPG la amatista se asocia muy bien con Neftis. Dispusimos también petunias moradas, chocolate con leche, agua y licor casero, acompañado por galletas de chocolate e incienso de estoraque.  
Al día siguiente nos despertamos temprano y esperamos con ilusión la salida helíaca de Sirio junto a las estatuillas de nuestros dioses egipcios, para que el primer sol del año las bañase con su bendita luz.


Es un momento del año donde el velo, al igual que en Samhain, se retira, y el contacto con el otro lado es más accesible, especialmente con las divinidades y espíritus del antiguo Egipto. Es un buen momento para practicar algún tipo de adivinación y predecir los acontecimientos del próximo año sótico que se inicia. También es un buen momento para realizar execraciones (devolver al plano mundano algo sagrado) y consagraciones (hacer sagrado algo mundano). Por ejemplo, si en el pasado consagramos una estatuilla que por el motivo que sea no queremos utilizar más podemos execrarla. O si por el contrario hemos comprado una estatuilla y queremos utilizarla con fines religiosos, podemos ahora consagrarla. 

¡Feliz nuevo año sótico!

 

Sirio, la estrella de Isis

Resultado de imagen de ancient egypt sirius starLa estrella Sirio, conocida por los griegos como Sothis y por los egipcios como Sopdet, pertenece a la constelación de Canis Major, siendo su estrella más brillante.

Su salida helíaca señalaba la crecida del río Nilo en el antiguo Egipto y el inicio del nuevo año. La estrella Sirio y su constelación están relacionadas con Isis de la misma manera que la constelación de Orión lo está con Osiris.

Los antiguos egipcios comprobaron que cada cuatro años, la salida helíaca de sirio se retrasaba un día, y calcularon que un ciclo sótico tenía 1460 años. Cuando este ciclo terminaba, la salida de Sirio coincidía con el año solar, que en su caso se producía en el Solsticio de Verano. El emperador romano Antonio Pío hizo una moneda conmemorativa para celebrar dicho evento en el año 139. Así pues, la siguiente coincidencia de ciclos sucedió en el año 1499 y la próxima será en el año 3059.

Isis en Sirio recibe el nombre de Sopdet, que significa mujer hábil, astuta y bien calificada. Sopdet es la esposa de Sah, el nombre que recibe Osiris en Orión. Sopdet y Sah son los padres de Sopdu, asociado unas veces a Venus y otras al Sol y Horus.
 
Sopdet fue considerada una deidad agrícola por estar relacionada con la crecida del Nilo, otorgando fertilidad a la tierra. Por ello se la consideró una diosa madre y se la asoció a Isis. En unas tablillas de la primera dinastía, vemos a Sopdet representada como una vaca con una planta sin identificar entre sus cuernos. Posteriormente se la representó como una mujer portando a veces una corona blanca y una estrella de cinco puntas. Durante el periodo griego se la asoció con Anubis, como el chacal que habita la constelación del perro. En la época romana se la representó como una mujer cabalgando un enorme perro o lobo.
 
En el Antiguo Egipto, la estrella Sirio desaparecía del cielo durante 70 días, el tiempo que duraba el proceso de momificación. Hoy en día, en el lugar donde nosotros vivimos, desaparece del cielo visible durante 75 días. Cuando el difunto era justificado mediante el pesaje de su corazón, se convertía en Akh, una brillante estrella que sería recibida a la nueva vida por Sopdet (Isis) y Sahu (Osiris), quienes la guiarían hasta su lugar de reposo, los campos de Iaru, el paraíso egipcio. La creencia de que al morir los difuntos se convierten en estrellas ha pervivido hasta nuestros tiempos.
 
Al lado de la constelación de Orión, un poco más arriba de Canis Major, encontramos la constelación de Canis Minor, cuya estrella más brillante es Procyon, asociada a Neftis, la hermana gemela de Isis. Durante el Solsticio de Invierno puede verse en el cielo el Triangulo de Invierno, un triangulo invertido casi equilátero formado por Sirio (Isis), Procyon (Neftis) y Betelgueuse (Osiris).
 

Esta disposición estelar queda representada en los motivos pictóricos egipcios donde Isis y Neftis sustentan a Osiris, quedando reflejado así el nacimiento de Horus como el nuevo Osiris durante el Solsticio de Invierno que justo acabamos de pasar.

Plutarco afirmaba que para los egipcios, Sothis era el alma de Isis, y la constelación de Orión la de Osiris. En la antiguedad y aún hoy en día podemos ver cómo el mito de Isis que busca a su esposo se manifiesta en los cielos, ya que la constelación de Orión parece moverse por el firmamento seguida siempre de la estrella Sirio (Isis) y Procyon (Neftis), representando la búsqueda de Osiris por parte de las Dos Hermanas.

Hay mucha más información respecto a esta bella estrella, pero en este artículo he querido dar una breve explicación sobre Sirio. Busca la estrella en el cielo y deja que te bañe con su luz. Es la misma estrella que contemplaban los antiguos egipcios, griegos y romanos, viendo en ella a la gran diosa Isis. Es la misma que han contemplado durante siglos muchas otras civilizaciones fascinadas por su eterna magia.

Resultado de imagen de estrella sirio
Sirio A y al fondo Sirio B
Imagen relacionada
Cinturón de Orión

Las Lamentaciones de Isis y Neftis

Estatuas de los lamentos de Isis y Neftis, periodo Ptolomaico, Metropolitan Museum, New York.
Recitación de las bendiciones realizadas por las Dos Hermanas en la casa de Osiris-Khentamenti, el gran dios, Señor de Abidos, el cuarto mes de la inundación, día 25, cuando se realiza lo mismo en cada uno de los lugares de Osiris y en todos sus festivales: Para bendecir su Ba, mantener firme su cuerpo, exaltar su Ka, dar aliento a la nariz de aquél que carece de aliento. Para aliviar el corazón de Isis y el de Neftis, colocar a Horus en el trono de su padre, y dar vida, estabilidad y poder a Osiris. Favorece a quien lo lleva a cabo, así como a los dioses. Recitación:
 
Habla Isis, dice:
 
¡Ven a tu casa, ven a tu casa! Tú, el Señor de On, ven a tu casa, ¡No están tus enemigos! ¡Oh, buen músico, ven a tu casa! Obsérvame, soy tu querida hermana. ¡No te alejarás de mí! ¡Oh, buen joven, ven a tu casa! Hace mucho tiempo que no te he visto, mi corazón se lamenta por ti, mis ojos te buscan. ¡Yo te busco para verte! ¿No podré verte, no podré verte, buen rey, no podré verte? Es bueno contemplarte, bueno observarte. ¡Tú, el de On, es agradable verte! ¡Ven a tu amada, ven a tu amada! ¡Unnefer, justificado, ven a tu hermana! Ven a tu esposa, ven a tu esposa. ¡Alma abatida, ven a tu señora de la casa! Soy tu hermana por tu madre. ¡No me abandonarás! Los dioses y los hombres te buscan y lloran juntos por ti. Mientras pueda verte te llamaré. ¡Llorando a lo alto del cielo! Pero tú no oyes mi voz, aunque yo sea tu hermana a quien amaste en la tierra. ¡No amaste a nadie más que a mí, la hermana, la hermana!

 

Neftis habla, dice:
 
¡Oh, buen Rey, ven a tu casa! ¡Complace a tu corazón, no hay ninguno de tus enemigos! Junto a ti, tus Dos Hermanas protegen tu féretro. ¡Te llaman llorando! ¡Vuélvete sobre tu féretro! ¡Observa a las mujeres, háblanos! Rey, nuestro Señor, ¡aleja cualquier pena de nuestros corazones! Tu séquito de dioses y de hombres te observa, ¡muéstrales tu faz, Rey, nuestro señor! ¡Nuestros rostros viven de contemplar tu cara! ¡Que tu rostro no evite los nuestros! ¡Nuestros corazones se alegran de verte, Rey! ¡Nuestros corazones están felices de contemplarte! Yo soy Neftis, tu amada hermana, tu enemigo está derrotado, no estará, estoy contigo, el guardián de tu cuerpo, por toda la eternidad.

 

Isis habla, dice:
 
¡Salve a ti!, el de On, asciendes por nosotros cada día en el cielo, no dejamos de ver tus rayos, Thot, tu guardián, eleva tu ba, en la barca diurna, en ese tu nombre de ‘Luna’. He venido para contemplar tu belleza en el Ojo de Horus, en tu nombre de ‘Señor del festival del sexto día’. Junto a ti, tus cortesanos no te abandonarán, conquistaste el cielo por tu deseo de majestad, en ese tu nombre de ‘Señor del festival del decimoquinto día’. Asciendes por nosotros como Ra cada día, brillas por nosotros como Atum, dioses y hombres viven de contemplarte. Cuando te elevas por nosotros iluminas las Dos Tierras, la tierra se ilumina completamente con tu presencia, los dioses y los hombres miran hacia ti, ningún mal acontece sobre ellos cuanto tú brillas. Cuando atraviesas el cielo tus enemigos no están, yo soy tu guardián todos los días, vienes a nosotros como niño en la Luna y el Sol. ¡No dejamos de contemplarte! Tu sagrada imagen, Orión, en el cielo, amanece y se establece cada día; Yo soy Sothis, quien le sigue. ¡No me apartaré de él! La noble imagen surge de ti, alimenta a dioses y hombres; los reptiles y rebaños viven de ella. Fluyes de tu caverna para nosotros, justo a tiempo, vertiendo agua a tu ba, haciendo ofrendas a tu ka, para alimentar a dioses y hombres por igual. ¡Salve, mi Señor, no hay ningún otro dios como tú! El cielo tiene tu ba, la tierra tu forma, el Más Allá está repleto de tus secretos. Tu esposa es tu guardiana. ¡Tu hijo Horus gobierna las tierras!
Neftis habla, dice:
 
¡Oh, buen Rey, ven a tu casa! Unnefer, justificada, ven a Dyedet. ¡Oh, toro robusto, ven a Anpet! ¡Oh, amante de mujeres, ven a Hat-mehyt! ¡Ven a Dyedet, el lugar que tu ba ama! Los bas de tus padres son tus compañeros, tu joven hijo Horus, el niño de tus Hermanas, se encuentra ante ti; yo soy la luz que te protege cada día. ¡No te abandonaré nunca! ¡Oh tú, el de On, ven a Sais! ‘Saita’ es tu nombre; ven a Sais para ver a tu madre Neith, buen niño, ¡no te alejarás de ella! Ven a sus colmados senos, buen hermano, ¡no te alejarás de ella! ¡Oh, hijo mío, ven a Sais! ¡Ven a Sais, tu ciudad! Tu lugar está en el Palacio. ¡Descansarás para siempre al lado de tu madre! Ella prtege tu cuerpo, repele a tus enemigos. ¡Ella guardará tu cuerpo para siempre! ¡Oh, buen Rey, ven a tu casa, Señor de Sais, ven a Sais!
 
Isis habla, dice:
 
¡Ven a tu casa, ven a tu casa! Buen Rey, ¡ven a tu casa! Ven, observa a tu hijo Horus ¡como Rey de dioses y hombres! Ha conquistado ciudades y nomos por la grandeza de su gloria. El cielo y la tierra le temen, la Tierra del Arco siente temor ante él. Tu séquito de dioses y hombres es suyo, en las Dos Tierras, ejecutando tus ritos; tus Dos Hermanas (que están) junto a ti hacen libaciones a tu ka, tu hijo Horus te presenta tus ofrendas, de pan, cerveza, bueyes y aves. Thot recita tu liturgia, y te llama con sus hechizos; los Hijos de Horus guardan tu cuerpo, y bendicen tu ka cada día. Tu hijo Horus, defensor de tu nombre y tu capilla, hace oblaciones a tu ka; los dioses, con jarras de agua en sus manos, vierten agua para tu ka. ¡Ven a tus cortesanos, Rey, nuestro señor! ¡No te alejes de ellos!

Ahora, cuando se recita esto, el lugar debe estar completamente retirado, no debe ser visto ni oído por nadie excepto el sacerdote jefe lector y el sacerdote sem. Alguien deberá traer a dos mujeres de hermosos cuerpos, que se sentarán en el suelo, en el portal principal de la Sala de Apariciones. En sus brazos se escribirán los nombres de Isis y Neftis. Se colocarán jarras de fayenza llenas de agua en sus manos derechas y panes de ofrendas hechos en Menfis en sus manos izquierdas. Sus rostros deberán encontrarse inclinados. Esto debe ser hecho en la tercera hora del día, así como en la octava. No serás descuidado cuando recites este libro en la hora del festival.  
 

Samhain

En Samhain, durante la noche del 31 de octubre, celebramos Los Misterios de Osiris. En el antiguo Egipto tenían lugar entre el 12 y el 30 del mes de Khoiak. Los romanos conservaron esta fiesta, a la que llamaron Isia y la celebraron entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre.

En estas fechas la noche va ganando terreno al día, entramos en la parte más oscura del año. Caen las últimas hojas de los árboles. Los rebaños se refugian en el establo. Las temperaturas inician su descenso y en las montañas caen las primeras nevadas. La falta de luz hace que nuestra energía descienda, necesitamos ropa de abrigo y pasamos más horas en espacios cerrados. Lentamente y de forma natural entramos en una inevitable etapa de introspección y reflexión profundas.

En el Equinoccio de Primavera nos centramos en el mito de la primera muerte de Osiris. En esta fiesta recordamos todo el ciclo osiríaco, pero prestamos especial atención a la segunda muerte de Osiris. Según el mito, Seth encuentra el cuerpo del dios escondido entre las marismas del Nilo y lo corta en 14 trozos que dispersa por todo Egipto. Cuando Isis advierte lo sucedido pide ayuda a su hermana Neftis y a su sobrino Anubis para que la ayuden a encontrar los trozos de Osiris. Cuando por fin los tienen todos reunidos Anubis momifica el cuerpo del dios, y Isis y Neftis trabajan juntas para devolver a la vida a Osiris tejiendo hechizos con su fuerte magia. Pero cuando Osiris vuelve a la vida ya no es el vigoroso rey de Egipto, sino el poderoso señor del Más Allá, que los egipcios llamaban Duat.

Por este motivo en Samhain honramos a Osiris como señor del Más Allá. En esta festividad también honramos a nuestros antepasados, a los familiares queridos que ya se fueron y que nos siguen dando fuerzas desde el otro lado del velo. Mostramos respeto por los ancestros del lugar donde vivimos y también por los difuntos Maestros que nos ayudaron a encontrar nuestra luz interior.

¡Feliz Samhain!