El Hisopo

 

El hisopo (Hyssopus officinalis) es una planta que se desarrolla en Europa, Medio Oriente y las costas del mar Caspio. Al crecer se convierte en una mata que en verano produce flores azuladas en forma de espiga muy fragantes. Es una especie rústica que tolera bien la sequía y los suelos arcillosos o calcáreos. De la planta se aprovechan los tallos que se recolectan cuando están floridos, dejándose secar en un lugar oscuro y sin humedad. El hisopo es un arbusto melífero, y cuando lo plantamos en nuestro jardín o balcón estamos ayudando a la producción de miel de las abejas. Como planta medicinal se utiliza por sus propiedades balsámicas, expectorantes, antitusivas y antisépticas. También se usa en infusión fría como colirio para lavar los ojos y aliviar irritaciones.
 
Pero el hisopo también es la planta purificadora asociada a Isis por excelencia. En el libro The Mysteries of Isis, deTraci Regula nos explica:

Quizá el más potente purificador herbal sea el hisopo, utilizado durante milenios. En la Enciclopedia de las Hierbas Mágicas, Scott Cunningham ofrece antiguas versiones del nombre de hispo como “Yssop” o “Isopo”, las dos derivadas de la forma medieval del nombre Isis como “Ysis, Dama de las hierbas” tal y como se la describe en el manuscrito de Christine de Pisan.

Como hierba purificadora, el hisopo ha sido usado en ritos judíos y cristianos, y sigue siendo usado por los practicantes del judaísmo en la mikveh (“piscina” ritual) durante el baño purificador.

Fragante y limpio, el hisopo imparte una inequívoca cualidad al agua que puede sentirse sutilmente como una trémula efervescencia. Cuando te sientas demasiado desordenado espiritualmente por las demandas del mundo o estés pasando por trastornos emocionales, un baño de hisopo puede ayudarte a restaurar el equilibrio interno. Es muy apropiado usar hisopo antes de ritos o celebraciones, o antes de eventos seculares importantes en tu vida.

Cuando compras, recolectas o cultivas hierbas con propósitos purificadores, insiste en que sean de la mejor calidad, libres de pesticidas o polución por estar cerca de transitadas carreteras. El té de hisopo es leñoso, con hojas y muchos pequeños tallos. Dependiendo del momento del año, puede tener flores salpicadas de púrpura, rosa o azul.

Para realizar un baño purificador con hispo, pon a hervir un litro de agua con un buen puñado de la planta seca. Cuando el hervor sea fuerte aparta del fuego, tapa y deja reposar hasta que se enfríe. Ahora ya puedes colar y añadir al agua del baño con un puñado de sal para potenciar la purificación. Si no tienes baño, puedes echarte por encima la decocción de hisopo mezclada con un poco de natrón al final de la ducha. Si al terminar sientes tu piel seca, úngete con aceite de almendras dulces mezclado con unas gotas de aceite esencial de mirra u otro aceite de tu gusto.  
 
Cuando sumerjas tu cuerpo en el baño puedes decir: Isis es pura, yo soy puro/a. Repite esta frase mientras visualizas como la tensión sale de tu cuerpo y se disuelve en el agua, repite tantas veces como haga falta hasta sentir que realmente te has liberado de cargas innecesarias. Termina dando las gracias a Isis.

El Sistro

isis with sistrumEl sistro fue un instrumento musical sagrado originario de Egipto que continuó siendo utilizado en el periodo greco-romano, especialmente en danzas y ceremonias religiosas dedicadas a las diosas Hathor, Bastet e Isis, y también con el dios Ihy, señor de la música, hijo de Hathor y Horus, cuyo nombre significa “el que toca el sistro”. 

La palabra sistro deriva del griego Seio (temblar) o Seistron (aquello que se sacude). En Egipto había dos tipos de sistro:

El Sekhem tenía forma de herradura atravesada por unas varillas que sostenían unos pequeños platillos de metal. En la imagen de arriba, una preciosa escultura de Isis del periodo romano que se encuentra en el Museo del Capitolio, vemos a la diosa sosteniendo un Sekhem, aunque los platillos de metal han desaparecido por el paso del tiempo. El número de varillas en el Antiguo Egipto solía ser de tres, igual que las estaciones del año egipcio. En el periodo tardío, la influencia greco-romana popularizó los sistros de cuatro varillas relacionadas con los cuatro elementos. En esta imagen un sistro actual fabricado según el modelo Sekhem.

Resultado de imagen de sistrum naosEl Sesheshet és más arcáico. Empezó siendo similar a una maraca, y evolucionó hasta convertirse en una caja en forma de naos que contenía semillas en su interior que producían sonido al sacudirlo. El mango de ambos tipos de sistro estaba labrado con el rostro de divinidades o con jeroglíficos. Los nombres Sekhem y Sesheshet son onomatopeyas del sonido producido por el sistro que acabaron conformando el nombre de los instrumentos. El sonido que el sistro intenta imitar es el del viento moviéndose entre las cañas de papiro, haciéndolas entrechocar entre sí. 

El sonido del sistro aleja las fuerzas negativas y atrae a los buenos espíritus. Su música es placentera para los dioses. Cuando lo sacudimos de forma monótona y repetitiva induce a un ligero trance, de la misma forma que las maracas y los tambores son utilizados por los chamanes. Las Iglesias Ortodoxas coptas de Egipto y Etiopía aún utilizan el sistro durante sus ceremonias religiosas.

En el Antiguo Egipto hubo una rama sacerdotal que se dedicaba exclusivamente a tocar el sistro, sabiendo en qué momento y de qué modo debía sonar, produciendo determinados ritmos y melodías que actuaban a modo de lenguaje para comunicarse con los dioses o diosas para quienes interpretaban la pieza musical. Con el sistro también marcaban las diferentes partes del ritual ordenando el transcurrir de la celebración. 

En el libro De Isis y Osiris de Plutarco encontramos la descripción de un Sekhem y la interpretación religiosa y simbólica que el autor hace de él: 

El sistro nos indica que todos los seres deben ser agitados, sin detenerse jamás, y deben ser empujados cuando caen en la torpeza y en la pereza. Así, los egipcios creían que Tifón (Seth) era ahuyentado mediante la agitación de los sistros, queriendo significar que cuando la destrucción y la corrupción tratan de detener el curso de la naturaleza, el movimiento actúa como restablecedor.

La parte superior del sistro tiene forma redondeada, y esta curvatura abraza las cuatro cosas que son cimbreadas. En verdad, la parte del mundo engendrada y perecedera se encuentra rodeada por la esfera de la luna, y todo cuanto se mueve, es movido por los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y aire). En la parte más alta del sistro, hay cincelada la imagen de un gato que posee rostro humano, y en la parte inferior, por debajo de aquellas cuatro cosas que son cimbreadas, encontramos el rostro de Isis a un lado, y el de Neftis al otro. Esto manifiesta el nacimiento y la muerte, puesto que ambos son movimientos sometidos a los elementos. El gato representa a la luna, debido a su variado pelaje, a su actividad nocturna y a su fertilidad. Según se narra, este animal pare la primera vez una cría, luego dos, tres, cuatro, cinco, y así va engendrando hasta siete, de tal forma que, finalmente, todos suman veintiocho, el número de los días de la luna. Verdaderamente, cuanto he narrado no parece más que una fábula, pero según se cuenta, las pupilas de los gatos se hinchan y dilatan durante la luna llena, y se contraen durante el resto del ciclo. El rostro humano que se le dibuja, hace referencia al elemento intelectual y racional de dicho astro. 

El sistro es uno de los objetos sagrados que más utilizamos en el Iseum. Sus vibraciones limpian el espacio y las personas, actuando a modo de purificación. Su sonido musical acompaña himnos y cantos, formando parte de nuestras ofrendas. Agitar suavemente el sistro también nos ayuda a entrar en meditación. Según la intención de quien agita el sistro, del ritmo y fuerza con que se toca, sus funciones cambian. Es tan versátil y sus usos pueden ser tan creativos que se ha convertido en un instrumento ritual imprescindible.